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5 juegos musicales para niños de 0 a 18 meses

La capacidad de conectar emocionalmente con nuestros bebés a través de la música probablemente sea mucho mayor de lo que podemos imaginar. Incluso sin saber nada de música, intuimos que la comunicación se vuelve diferente entre nosotros cuando nos relacionamos cantando. 

 

Sí, cantando!! Ya sabemos que muchos padres y madres piensan que no cantan bien y que poco les pueden aportar a sus hijos en este aspecto; pero además de algunos aspectos que ya hemos tratado en otros artículos al respecto (como que la música es un lenguaje y, como tal, no hay forma de evolucionar en él si no es practicando), nos encontramos con apoyos como el de este estudio, que viene a decirnos que los papás cantamos mejor cuando lo hacemos para nuestros niños.

 

Pero al margen de todos los beneficios que podamos apuntar sobre el uso del canto y la escucha en nuestras rutinas, ocurre una cosa casi tan trascendental como esta: que es tremendamente divertido. No es fácil imaginar un hogar donde haya personas cantando, moviéndose y jugando en el que la energía no sea alta y alegre.

 

Por todo esto os dejamos 5 ideas para jugar fácilmente en casa con vuestros peques. Os recomendamos aprender (o reproducir) recitados o canciones cortas y más centradas en la música que en la letra (como las que utilizamos en Musicabalú), empleando varias repeticiones en cada juego:

  1. Caballito: nos sentamos en el suelo con nuestro bebé sentado sobre nuestras piernas. Nosotros hacemos el caballito con nuestras rodillas, que van haciendo pequeños rebotes al ritmo de la música (técnicamente diríamos que rebotamos con el micropulso de la canción). Esto hace que nuestro peque pueda sentir la música en todo su cuerpo a través de nuestro movimiento. Puede hacerlo más divertido que nos vayamos hacia atrás (con la espalda hacia el suelo) al acabar la canción.
  2.  Columpio: de pie, cogemos a nuestro bebé en brazos y lo balanceamos haciendo un pequeño columpio al compás de la música. Todavía será mejor si este columpio, en lugar de quedarse estático en un punto, se va moviendo/caminando mientras el columpio sigue “en marcha” en nuestros brazos.
  3. A dormir: hay pocas cosas más bonitas que dormir a tu peque con una nana. Puede ser paseando en brazos, en la cama… o como se adapte mejor a vuestra rutina de acostarse. Resulta especialmente recomendable el contacto físico mientras le cantas (por ejemplo, abrazados y con su cabecita muy pegada a tu pecho). Y como siempre, si incluye movimiento (como un leve balanceo), mucho mejor. 
  4. La pelota que rebota: con el bebé acostado boca arriba, podemos coger una pelotita pequeña con la que vamos rebotando al ritmo de la música por todo su cuerpo. Por ejemplo, podemos empezar por un pie, llegar hasta su cabeza y bajar hasta el otro pie. Y al acabar, la pelotita puede ir directa a hacerle cosquillitas en la barriga con la última nota de la canción.
  5. Masaje musical: otra sensación súper agradable cargada emocionalmente como es un masajito a nuestro peque puede superarse aún más si incluimos música en el proceso. Como siempre, trata de acompasar tus movimientos a esta para enriquecer el juego.
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