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5 juegos musicales para niños de 2-3 años

comunicación y música educacion musical infantil juegos musicales musica infantil Nov 09, 2020

Continuando con la serie de ideas para jugar con la música en familia de una manera práctica y sencilla, hoy vamos a centrarnos en la edad de los 2 a 3 años. Todo lo comentado en el artículo sobre la etapa de 0 a 18 meses (puedes leerlo aquí) resulta igualmente aplicable a esta etapa posterior, si bien parece que la capacidad que tiene nuestro cerebro para moldear su desarrollo ante la influencia externa es especialmente grande en los primeros 18 meses de vida... y desde este momento hasta los cinco años, aunque sigue siendo enorme, esa curva baja un poco (recomendamos muy especialmente los libros de Marisa Pérez “Jugando con la música. Bebés” y “Jugando con la música. Niños”... y, por supuesto, el “Music Learning Theory for Newborn and young children” de Edwin Gordon) .

 

Esta es una edad en la que los peques comienzan a interaccionar con el mundo (y con nosotros) de una forma diferente. En la mayoría de los casos ya están caminando, corriendo, saltando… y empezando a hablar por los codos:)

 

Así que en nuestros juegos con [email protected] vamos a enfatizar el uso del movimiento. No sólo vamos a movernos mucho, sino que vamos a buscar utilizar movimientos que contrasten (por ejemplo, rápido-lento, fluido-pesado, etc.) para mejorar esa coordinación y ese aprendizaje.

 

Os dejamos estas 5 ideas para jugar fácilmente en casa y os seguimos recomendando aprender (o reproducir) recitados o canciones cortas y más centradas en la música que en la letra (como las que utilizamos en Musicabalú), empleando varias repeticiones en cada juego:



  1. Bailar (con [email protected] en los pies): cogiendo de la mano a nuestros peques, quienes pueden pisar sobre nuestros pies, podemos bailar una danza tratando de movernos siguiendo el pulso de la canción. En este baile podemos combinar un movimiento locomotor (desplazándonos en un espacio) con uno estacionario (sin movernos del sitio). 
  2. Robots mariposas: los robots que se convierten en mariposas es un juego muy bueno para combinar un movimiento extremadamente rígido (el de los robots) con otro lo más fluido posible (el de las mariposas). Podemos aplicarlo en canciones o recitados con dos partes para que exista un contraste más claro. Para ambos movimientos podemos poner el foco en nuestras articulaciones… un movimiento fluido implica a todo el cuerpo, que se “blandea” al relajar hombros, codos, muñecas, cadera, rodillas, etc. El movimiento rígido, por contra, es tal porque casi “bloquea” las articulaciones, que no pueden moverse libremente.
  3. Convertirnos en animales: este juego, además de que suele ser un éxito en estas edades, nos facilita potenciar dos aspectos muy importantes: por un lado, es un recurso genial para aplicar movimientos muy diferentes y variados (el plano bajo de una serpiente, el plano alto de una jirafa, el movimiento pesado de un elefante, los saltos de un cangurito, etc.). Por otro lado, si al final de cada repetición jugamos a poner la voz de cada animal interaccionando de alguna manera con la canción o recitado estaremos haciendo un ejercicio excelente de exploración vocal, algo muy importante a partir de los 3 años, pero que con esta edad ya puede empezar a buscarse con frecuencia.
  4. Columpio a cuatro manos: un juego muy divertido y beneficioso para nuestros niños es el de columpiarse mientras un adulto lo sujeta de las manos y otro de los pies. Siguiendo el pulso de la música (quizá pueda acompasarse más fácilmente con una métrica triple), podemos jugar con este balanceo y pasar un rato genial en familia.
  5. Cochecitos musicales: cada uno coge un cochecito de juguete (también puede ser una pelotita o un saquito de psicomotricidad que haga de cochecito por el suelo de nuestra casa) y jugamos a moverlo mientras suena la canción. Cuando ésta termina, el cochecito debe aparcar encima de nuestra cabeza. Y si los cochecitos se chocan cuando van corriendo (o si se caen de nuestra cabeza) hacen un sonido de la canción (preferiblemente el de la nota de reposo, que será la última nota de la canción). Este cochecito también puede convertirse en avioncito, cangurito… o en cualquier cosa que pensemos que puede ayudarnos a prolongar una actividad de escucha de una canción, de movimiento y de emisión de sonidos. 

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